AUTORA FERNANDA VALIENTI
Hasta las nueve tengo tiempo para decidir. De cualquier manera sé que van a matarme, les entregue o no los originales.
Si supieran que fue en vano golpearme y revolver toda la casa en busca de esos papeles. No se imaginan que siempre llevo los manuscritos de mi último trabajo en el bolsillo interno del sobretodo, enrollados, por las dudas.
Pero... ¿Podré soportar otra sesión de torturas sin flaquear?. Más que el cuerpo me duele la traición de Alicia. Recuerdo sus palabras cuando le hablé del argumento: “Con esta novela sí que vas a saltar al estrellato. ¡Cuánto me alegro!”.
Hoy me vengo a enterar que estaba involucrada con los mismos tipos que... ¿La habrán tentado con guita?. Desde este cuarto sombrío puedo oír su risa. ¡Mi mejor amiga! ¡Mi confidente! ¡Qué estúpida fui!.
¿Y si les entrego lo que quieren? Tal vez de verdad me perdonen la vida. Acaso Alicia interceda por mí en honor al cariño que algún día nos unió.
Igual, ya no me dejarían tranquila. ¿Valdría la pena seguir en este mundo bajo amenaza y asedio eternos?.
Peor aún. Sin mi literatura no sería nada. Se acabarían los sueños, la libertad se convertiría en cárcel del espíritu. El ingenio mudo, las letras amordazadas, la creación expropiada...
Faltan apenas cuarenta minutos. Ya elegí. Ahora soy la dueña absoluta de mi destino.
Las ganas de fumar son incontenibles (siempre festejo fumando la concreción de una idea). Golpeo la puerta llamándola a Alicia. Le prometo información a cambio de un puñado de tabaco. Sabe que adoro armar mis propios cigarros.
Enseguida está de vuelta con el paquete. Queda algo más de un cuarto de hora. Es suficiente.
Ellos, en el cuarto contiguo, caminan frenéticos, murmuran, se los oye ansiosos.
Yo aquí, tranquila en este rincón mugriento. Aguardando triunfante mientras veo cómo, pitada tras pitada, se va haciendo humo la mejor novela de toda mi vida.
lunes, 28 de septiembre de 2009
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