SARAH PETRONE
Me acomodo las gafas y en cuclillas
con el misal en las manos, la hora amansa
las fatigas de un día provechoso
y te ofrezco, mi señora, mi descanso.
Desde el alba, labores y desvelos
han ocupado mi tiempo y mi esperanza
y ha traspasado el límite, mi ofrenda
y me he agotado otra vez, hasta mañana.
Todo lo di de nuevo hoy, sin retaceo alguno
por los hijos, al hogar, al hombre, los trabajos,
a las muchas situaciones de ésta vida
y que por suerte estabas Vos, para ayudarme.
Sostén y cautelosa compañía,
escucho tu voz muy dentro, cuando me hablas
desde cada rincón, donde mi mente
solo siente en el silencio, tu palabra.
Y en este devenir, las horas venturosas,
cuando deja mi cabeza sus sueños en la almohada,
qué bueno es encontrar que estás conmigodesde el principio al final, siempre a mi
viernes, 6 de noviembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario